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El arte salió de las aulas y tomó las paredes de Sargento Moya, en el departamento Monteros. En una experiencia donde el color se volvió memoria y pertenencia, el Taller Ezequiel Linares —perteneciente a la Licenciatura en Artes Visuales de la Facultad de Artes (UNT)— desarrolló una jornada de muralismo comunitario junto a la Escuela Secundaria local.

La actividad, organizada en articulación con la comunidad educativa, referentes de la Reserva Ecológica “La Falda”, la Secretaría de Cultura, Educación, Turismo y Deporte de la Municipalidad de Monteros, y con el apoyo de pinturerías de San Miguel de Tucumán y Monteros, se convirtió en una verdadera fiesta de participación artística y compromiso social.

El resultado fue una obra colectiva de 45 metros lineales que retrata la identidad y la riqueza cultural de Sargento Moya. En el mural se plasman escenas que evocan la vida cotidiana y el trabajo de su gente: las infancias y los juegos, las cosechas de arándanos, caña de azúcar, limones y naranjas, los ríos y arroyos, las celebraciones familiares y la fe que une a la comunidad bajo el abrigo verde de las yungas tucumanas.

El proyecto formó parte de los contenidos pedagógicos del Taller Ezequiel Linares y fue gestionado por la estudiante de 3° año Marilin Vásquez, oriunda de Sargento Moya. La coordinación general estuvo a cargo de los y las docentes Margarita Vera, Viviana Rivadeo Monteros, Rosalba Mirabella, Carolina Rojas, Gustavo Gamboa y Julián Aguilar, quienes acompañaron el proceso creativo junto a los alumnos de Artes Visuales.

Más que una experiencia artística, la jornada representó un espacio de encuentro entre la universidad y la comunidad, donde se compartieron saberes, historias y miradas. Desde la Facultad de Artes destacaron el valor de este tipo de acciones que fortalecen los vínculos institucionales y promueven el arte como herramienta de transformación social.

“El muralismo es una forma de narrar quiénes somos, de reconocer nuestra tierra y a nuestra gente. Es una práctica que une la creación, la identidad y el territorio”, expresaron desde la coordinación del taller, celebrando el entusiasmo con que el pueblo acompañó cada momento de la actividad.

La cálida recepción de los vecinos y vecinas de Sargento Moya reafirmó el espíritu comunitario del proyecto, que permitió a la Facultad de Artes extender su compromiso con la educación pública, el arte participativo y el desarrollo cultural del interior tucumano.

Así, los muros de la escuela se convirtieron en testigos y guardianes de una historia pintada entre todos: la del pueblo, su naturaleza y su gente, que sigue construyendo identidad a través del arte.

Autor: admin