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En la última emisión de V!VO y Directo, el análisis político y económico dejó de lado los fanatismos partidarios para sumergirse de lleno en las estadísticas frías y oficiales. Con el objetivo de responder a la pregunta histórica sobre cuál fue la mejor presidencia de los últimos años (abarcando desde el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner hasta la actual gestión de Javier Milei), se elaboró un exhaustivo informe basado exclusivamente en variables que impactan de manera directa en el bolsillo de los ciudadanos: pobreza, indigencia, inflación, salarios, jubilaciones, desempleo, actividad económica y riesgo país.

El minucioso informe comenzó desglosando los índices sociales. Durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, la pobreza registró un incremento del 5%, entregando el mando con un 26,9%. Sin embargo, la indigencia experimentó una contundente baja del 30% en ese mismo periodo, explicando que miles de personas salieron de la indigencia para engrosar el umbral de pobreza, o bien escalaron hacia la clase media. La llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada marcó un fuerte deterioro en estos indicadores: la pobreza se disparó un 30% (alcanzando el 35,5%) y la indigencia trepó un alarmante 70%. El gobierno de Alberto Fernández, atravesado por la pandemia y las crisis globales, no logró revertir la tendencia, llevando la pobreza al 41,7% (el peor registro del periodo analizado) y subiendo la indigencia casi un 12%. Por su parte, la administración en curso de Javier Milei logró reducir la pobreza un 20% (situándola en el 32,3%) y la indigencia al 7,5%, aunque los índices siguen siendo peores que los registrados a fines de 2015.

Al analizar la inflación, el panel destacó que Cristina Kirchner cerró su mandato con un acumulado cercano al 26,9%, cifra que Macri duplicó hasta el 53,8%. El descontrol emisionista durante la presidencia de Alberto Fernández cuadruplicó ese número, entregando el país con una inflación desbocada del 211,4%. Actualmente, la gestión libertaria de Milei se encuentra en un proceso de contención y desaceleración, ubicando la inflación interanual en torno al 34%.

Pero el dato más revelador del segmento surgió al evaluar la pérdida brutal del poder adquisitivo. Para ello, se contrastó el Salario Mínimo Vital y Móvil en dólares y en su capacidad de compra de bienes esenciales (nafta, pan y asado). En 2015, bajo la administración de CFK, el salario mínimo argentino era el más alto de la región, cotizando en $569 dólares, lo que permitía adquirir 429 litros de nafta, 328 kg de pan o 64 kg de asado. Con Macri, ese sueldo se desplomó a $268 dólares (316 litros de nafta, 156 kg de pan, 58 kg de asado). El derrumbe continuó dramáticamente con Alberto Fernández, pulverizando el salario mínimo a apenas $188 dólares (30 kg de asado). En el gobierno de Javier Milei, el salario mínimo se ha recuperado levemente en la moneda estadounidense ubicándose en $250 dólares, pero la liberación de precios generó que hoy un trabajador que percibe el haber mínimo solo pueda adquirir 177 litros de nafta, 109 kg de pan y un mínimo histórico de 20 kg de asado.

De manera complementaria, el análisis evaluó la situación de los jubilados, indicando que el mejor momento en términos reales para la clase pasiva se dio al cierre de la gestión de Kirchner, experimentando posteriormente sendas caídas con Macri y Fernández, y una reciente y leve alza porcentual con Milei.

El panel concluyó que, más allá de las percepciones individuales forjadas por el consumo mediático o la ideología, los datos del INDEC y de organismos internacionales dictaminan que la estructura salarial y de consumo de las familias argentinas sufrió una degradación sistemática e ininterrumpida a partir de 2015, pulverizando la calidad de vida de los sectores trabajadores a lo largo de las gestiones posteriores.

Autor: admin